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Kill the Messenger

Kill the Messenger
Por Sofía Vanoli Bianchi - 2 de Octubre Comparte

NCIS Temporada 12 Capítulo 2. Un caso monótono abre lugar a una interesante mirada a los personajes.

NCIS regresa a la formula procesal por la que es conocida en el segundo capítulo de la nueva temporada. Después de una historia inusual en la que Gibbs y McGee debieron escapar de mercenarios rusos, las cosas se vuelven más normales cuando el equipo debe investigar el asesinato de un teniente. Pero las cosas están lejos de volverse aburrida, ¿cómo pueden serlo cuando el presidente está involucrado, Abby tiene un posible interés romántico y la vida de Vance peligra?

Habiendo dicho esto, el casi en sí no fue de los más interesantes. Nuevamente tenemos un caso de secretos gubernamentales y una compañía que quiere asegurarse de que nada salga a la luz, llegando a extremos como cometer asesinato con tal de salirse con la suya. Bastante estándar y, cuando se introdujo al CEO de la compañía era más que obvio, habiendo descartado a la mujer, que el asesino estaba conectado por ese lado. De todos modos fue un caso bien manejado con momentos extremadamente entretenidos.

En primer lugar Abby y su posible interés romántico. Hacía tiempo que la historia de Abby no tenía un grado de romance y sería interesante si se explorara eso. Las últimas temporadas fueron todo acerca de Tony y Ziva. Sería bueno un cambio. Y no se puede negar que tienen un cierto nivel de química. La escena de los tatuajes fue fantástica. Lo mismo se puede decir de la interacción entre Tony y Delilah. Es el trabajo de Tony cortar con el drama y proveer los momentos de humos. Como siempre, logra combinar la exageración con la credibilidad de una forma sorprendente, a diferencia de Deeks en el spin-off NCIS Los Angeles, que funciona.

El otro momento importante en el capítulo fue la sub trama de Vance. Luego de descubrir que puede ser víctima de cáncer, el director se sometió al quirófano y realizó un intento por poner sus cosas en orden. El problema de Vance se manejó de una forma muy intrigante, por una parte resultaba increíble que la serie se deshiciera de un personaje que ya pasó por demasiadas cosas, y que, como si fuera poco estaría dejando detrás a dos hijos huérfanos. Pero por otro, había un aire de finalidad con respecto a la situación que realmente me dejó al borde del asiento, comprometiéndome con Vance como muy pocas veces lo he hecho. Definitivamente dio mucho de que pensar. Y el alivio en la cara de Ducky cuando resulta que fue todo una leve confusión médica era un reflejo de lo que seguramente estarían sintiendo los espectadores.

Definitivamente no fue un episodio extremadamente memorable, pero sí estuvo de acuerdo con los estándares de NCIS para brindarnos algo entretenido y atrapante.

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