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La revolución “Fsociety”

La revolución “Fsociety”
Por Valentina Ulibarri - 16 de Noviembre Comparte

Mr. Robot Temporada 1 Episodio 1. La líderes anónimos de la cibernética llegan a Space como el segundo mejor estreno.

Mr. Robot: el mundo de los hackers y una crítica social. La nueva serie, emitida por Space en Latinoamérica, se convirtió en el segundo mejor estreno de 2015, solo superado por Better Call Saul. La trama sigue a Elliot, un genio de la informática, antisocial y justiciero que trabaja en una de las compañías más grandes de Estados Unidos. La posibilidad de invertir la relación entre pobres y ricos lo pondrá en la disyuntiva entre ser el técnico de informática que es durante el día o revivir el anonimato de un hacker durante la noche.

“Lo que estoy a punto de decirte es sumamente clasificado, una conspiración más grande que todos nosotros. Existe un grupo poderoso de gente allí afuera que secretamente gobierna el mundo. Hablo de aquellos a los que nadie conoce, los tipos invisibles. El uno por ciento encima del uno por ciento, los tipos que juegan a ser Dios sin permiso”. Así comienza el piloto, junto a la silueta oscura de lo que parecen ser ejecutivos en una reunión. Una confesión de la voz de la protagonista lo suficientemente reveladora como para poner alerta al espectador.

La presentación de Elliot es en el metro. Sentado junto a una ventana, con la capucha puesta y mirando a unos hombres de traje que parecen murmurar sobre él. A la vez se escucha la voz de su pensamiento o conciencia que afirma le están siguiendo. De esta forma, genera más tensión.

No sabemos qué hace exactamente hasta que lo vemos desenmascarar al dueño del Ron´s Coffee. A partir de ese momento la audiencia ya vuelca su total confianza en el personaje poniéndose de su lado. Genera empatía.

No se trata de un Robin Hood cibernético que quiere hacer el bien. A través del personaje de Elliot se plantea una crítica social, donde las grandes empresas representan El Mal, tal es el caso de Evil Corp. Y donde los hackers esta vez se trasforman en los impulsores de una revolución para debilitar el poder de los grandes líderes mundiales.

Y un final con aire de victoria y desasosiego a la vez. Se retoma la escena del principio, un recurso recurrente, pero que funciona para provocar intriga sobre el destino de Elliot. Él de nuevo enfrentándose a esa corporación de directivos, de la cual ya está asqueado. “Por favor dime que tú también estás viendo esto”, concluye. Incluye al televidente en su vida privada. En los momentos de adrenalina. Y lo hace con la misma voz del principio, calma, pero insegura a la vez, y que no abruma en el desarrollo de la trama.  

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